Grand Place de Bruselas

Bruselas a pie en tres días

Si has leído mi presentación en el blog o algunas de mis anteriores entradas, bien debes saber que cualquier motivo me sirve para preparar la maleta y coger un tren o un avión. Bruselas fue un viaje de amigas y como lo que nos llevó hasta allí fue la música –del concierto no voy a hablarte, pero no sabes cuánto llegamos a disfrutar–, la “preparación” del viaje fue un tanto especial. Estuvimos allí cuatro días –aunque explorándola un poco menos– pero si dejamos a un lado el Atomium no teníamos en mente ningún otro plan. Así que cuando teníamos tiempo nos dedicábamos a callejear por todos los rincones de la ciudad. Bruselas fue una forma diferente de viajar: no llevábamos mapas ni listas de sitios que visitar. Nosotras simplemente queríamos perdernos por las calles y encontrarnos de este modo con todo lo que guarda esta increíble ciudad. Así que aquí voy a contarte todo lo que puedes ver en dos o tres días en un viaje relajado a la capital belga.

La Gran Place es uno de los sitios más famosos de Bruselas y está formada por un conjunto arquitectónico digno de admirar. De ella forman parte edificios como el Maison du Roi o casa del rey, convertida hoy en un museo en el que se exponen cuadros del S. XVI; el Maison des Ducs de Braban formado en total por seis casas; Le Pigeon, antigua residencia del escritor Víctor Hugo y el Hotel de Ville o ayuntamiento. Tanto de día como de noche esta plaza reúne a infinidad de locales y turistas. Es el centro de la ciudad y miles de personas se acercan a tomar una cerveza en alguna de sus terrazas o simplemente a sentarse en medio del corazón de Bruselas. Nosotras estuvimos varias veces y es, para mí, el sitio más mágico de la ciudad.

En una de las esquinas de la plaza, en la calle Charles Buls, está la estatua de Everard ‘t Serclaes. Se trata de una estatua de bronce incrustada en la pared y situada sobre un gran altar. Muchos turistas se acercan hasta ella, la fotografían y tocan su brazo, pues cuenta la leyenda que hacerlo trae buena suerte. Y hablando de estatuas, no se puede dejar de ver el Manneken Pis. Creado en 1388 –aunque el que está allí es una copia– es uno de los símbolos de la capital belga y representa a un niño desnudo orinando en una fuente. Aunque desde 1698, eso sí, el Manneken Pis ha sido vestido con diferentes trajes que se le han ido regalando. Cerca también de la Gran Place está la Jeanneke Pis, la versión femenina de la estatua, aunque a ésta no llegamos a verla.

Entre visita y visita, por supuesto, compramos cervezas de muchos sabores y degustamos –o degustaron, porque el chocolate me gusta más bien poco– varios gofres, dos cosas típicas de Bruselas. Y con los estómagos llenos y las pilas recargadas, podíamos seguir perdiéndonos por las calles de esta preciosa ciudad. Así, callejeando, descubrimos la plaza Poelaert, en el barrio Les Marolles. Ahí pudimos ver el Monumento a los caídos, el Palacio de la Justicia y también unas vistas de las que todavía no habíamos podido disfrutar. Es uno de los miradores más conocidos de la ciudad –aunque nosotras llegamos hasta él sin saberlo– y en él se sientan a comer muchas personas al salir de trabajar mientras ven desde las alturas los sitios más conocidos del lugar.

Otro sitio que descubrimos fue la Plaza Real, rodeada de grandes edificios como el Palacio de Coudenberg o el Palacio Real. En medio de la plaza, además, hay una estatua de un hombre montado a caballo en honor a Godofredo de Bouillon, un soldado que luchó y murió en Palestina. No muy lejos, en la Place de L’Albertine, hay otra estatua dedicada al rey Alberto I, el tercer monarca de Bélgica.

Durante nuestros paseos estuvimos también en la Plaza del Ágora, situada al lado de la Grand Place y en la que hay un monumento a Charles Buls. Cerca también están las Galerías Saint Hubert, la calle comercial más famosa de Bruselas y las primeras galerías comerciales de Europa. Y por los alrededores, además, se pueden ver una gran cantidad de fachadas pintadas con personajes de cómics. Porque aunque todavía no lo había dicho, son otro de los símbolos de la capital belga.

Todo lo que vimos lo vimos caminando, menos el Atomium, del que te he hablado al principio y hasta el que llegamos en metro (parada Heyzel). Se trata de un monumento de 102 metros de altura que se construyó en 1958 para la Exposición General de primera categoría de Bruselas y que representa un átomo ampliado 165 mil millones de veces. Mucha gente no lo sabe, pero por dentro es un museo con varias exposiciones y un mirador. Por esa misma zona, además, hay otro sitios de interés como el parque de Laeken o Mini Europe, un parque en el que hay pequeñas representaciones de los monumentos más importantes de la Unión Europea.

Autor entrada: Judith G. Noé

5 thoughts on “Bruselas a pie en tres días

    viajandoconpalabras

    (5 diciembre, 2016 - 2:38 pm)

    ¡Muy buen post! Callejear y pasear es para mi la mejor manera de conocer nuevos sitios y Bruselas debe ser preciosa 🙂

      Judith G. Noé

      (5 diciembre, 2016 - 4:13 pm)

      La verdad es que sí que lo es, aunque mi primera impresión no fue buena todo cambió en seguida y me terminó gustando muchísimo. Gracias por leerme! 🙂

    Entre suspiros y un café

    (4 marzo, 2017 - 6:13 pm)

    Una ciudad y un país que me enamoró, siempre que puedo lo recomiendo a cualquiera.

    ¡Un saludo Judith!
    Patricia.

    gladysviajera2014

    (4 junio, 2017 - 7:36 pm)

    Bonita ciudad, a mí me encantó pese a que tiene muchos detractores. En general, Bélgica es uno de los países de Europa en los que más he disfrutado. Un saludo viajero

      Judith G. Noé

      (4 junio, 2017 - 7:44 pm)

      Estoy totalmente de acuerdo. Creo que Bruselas es una ciudad que no gusta de primeras, pero también pienso que es una ciudad que a muchos nos atrapa una vez la visitamos. Gracias por leerme y por comentar, por supuesto. Un abrazo! 🙂

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