Vistas desde Canillo, Andorra

Canillo, paisajes de postal en las alturas de Andorra

En verano de 2016 te conté cómo había sido mi viaje de tres días a Andorra y te comenté que tiene mucho más para ver que su capital. Así te expliqué que visité varios pueblecitos e iglesias y también lagos preciosos que bien podrían ser imágenes de postal. Este año (2017) he vuelto a ir allí un par de días y una vez más he decidido visitar otros lugares además de Andorra la Vella. Descubrir sitios nuevos es algo increíble y conocer a fondo un país, sobre todo este que es chiquitito, me parece simplemente maravilloso. Pero del viaje pasado me gustó sobre todo Canillo, así que este verano no he podido evitar visitarlo otra vez. Te cuento todo lo que puedes hacer en este bonito pueblo de montaña.

Canillo es la capital de una parroquia con el mismo nombre y tiene poco más de 2000 habitantes que viven principalmente en casitas de piedra. En un paseo por el pueblo se puede caminar por su Calle Mayor, en la que se encuentra un antiguo molino de harina del que se puede ver su interior. Además también hay un lavadero de piedra lleno de agua que se sitúa junto a un riachuelo por el que se desliza el agua pueblo abajo.

En este bonito pueblo de Andorra también se puede visitar la Iglesia de Sant Serni, construida en 1768 y en la que se pueden ver tumbas que se encuentran unos metros bajo el suelo. Y también muchas fuentes repartidas por las pocas calles de la localidad, decoradas en muchas ocasiones con macetas llenas de flores de colores. Pero sin duda alguna la más bonita y la que a mí más me gusta es la que se encuentra frente a la iglesia, la Fuente y placita de Sant Serni que data del año 1985.

Fuente de Canillo, Andorra
Fuente de Canillo

Tanto la plaza como la fuente están hechas de piedra y se encuentran frente a una casa del mismo material que cuenta con un bonito tejado de pizarra. Pero sin duda lo mejor de todo es el paisaje que hay justo detrás de ella. Y es que detrás de esta fuente se extiende un precioso paisaje de montaña completamente verde con algunos tonos amarillentos que, si se junta con un cielo azul o incluso con alguna nube, bien puede hacerte sentir entre las páginas de un cuento. Si no, mirad la foto del encabezado y juzgad vosotros mismos.

Pero esto no es todo, sino que desde Canillo se puede subir hasta el mirador Roc del Quer. Abrió al público en verano de 2016, pero solo he subido en mi segunda vez en Canillo. Se trata de una pasarela de 20 metros, 12 de los cuales se encuentran suspendidos en el aire y te darán la sensación de volar por el cielo de este pequeño país. Además, en algunas zonas de la pasarela el suelo no es más que un recuadro de cristal que, seguramente, no sea del agrado de esas personas que sufren vértigo. En el mirador, además, también se encuentra la escultura de un pensador que mira reflexivamente hacia las montañas. Seguramente muchas personas se contagien de esta actitud y decidan disfrutar con detenimiento de la grandeza y tranquilidad de las montañas de Andorra.

Pero por si fuese poco, en el camino desde el aparcamiento y el mirador o a la inversa también hay paisajes fascinantes que podrían compararse con las montañas idílicas de Heidi. Y la escultura de unos prismáticos gigantes o un banco en el que hay que tener cuidado al sentarse porque se encuentra cerca de un precipicio. Eso sí, una vez te sientas todo es calma y belleza ante tus ojos.

Como ves es mucho lo que Canillo tiene que ofrecer al visitante, y por todo ello se ha convertido en mi rincón favorito de Andorra.

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Autor entrada: Judith G. Noé

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