Vistas desde el teatro romano de Verona

Descubre Verona en una escapada de un día

Como conté en el artículo sobre la Verona romana, visité esta ciudad en una escapada de un día desde Venecia. Quizá en un día no da tiempo a verlo todo, pero sí a ver todo lo importante. Así que mapa en mano, después de hora y media de tren y partiendo de la estación Porta Nuova, comenzamos nuestra excursión por esta ciudad del norte de Italia.

Preguntamos en la estación cuál era la dirección que debíamos tomar para llegar hasta el casco histórico y allí nos recomendaron que cogiésemos un autobús porque estábamos a unos 30 minutos a pie. Y a mí me gusta ver cuanto más mejor aunque eso suponga caminar muchos kilómetros. Así que llenos de energía y abrigados para protegernos del día de frío y niebla pusimos rumbo al centro histórico de Verona. No sé cuánto caminamos para llegar, pero he de deciros que la señora que nos informó me pareció un poco exagerada.

Lo primero que vimos fue el Portoni della Brà, una puerta medieval construida en lo que fue una muralla. Bajo sus arcos se dejan ver unas casitas de colores que pertenecen a la Piazza Brà, junto a la que se encuentra la Arena de Verona, el anfiteatro romano de la ciudad. Aunque pensaba que deberíamos hacer cola para visitarlo –porque recuerdo que fuimos el primer domingo de noviembre por lo que la entrada nos costó 1€– no fue así, por lo que nos llevó poco tiempo y pronto pudimos continuar nuestra ruta.

De aquí tomamos la Vía Giuseppe Mazzini, por la cual se indica en varias ocasiones la dirección para llegar hasta la Casa di Giulietta, que es todo recto y a la derecha por la Vía Capello. Se trata de un palacio, actualmente un museo, y es donde se dice que vivió la protagonista de Romeo y Julieta, la famosa obra de Shakespeare. El pequeño pasillo que lleva al patio principal tiene las paredes repletas de firmas y nombres de las miles y miles de personas que han pasado por allí y que han querido dejar su huella. En la entrada, bajo el balcón en el que se lleva a cabo parte de la obra, se acumulan muchísimas personas. Y dentro, por supuesto, también se ha de hacer cola para salir a ese mismo balcón para sacarse una fotografía. En el resto del museo se pueden ver estancias como la habitación de Julieta o se le puede dejar una carta en el buzón. También puedes escribirte a ti mismo y enviarte una carta a tu e-mail, aunque la mía y las del resto de los que iban conmigo creo que se perdieron por la red.

Tras la correspondiente visita volvimos atrás hasta la Piazza delle Erbe, en la que se encuentran la fuente de la Madonna Veronese, la Torre dei Lamberti o el Arco della Costa. Después de darle la vuelta volvimos hasta la Piazza Brà para comer y después del descanso y ya sin niebla y con los primeros rayos de sol del día continuamos nuestra excursión.

Ya te he comentado que llevábamos un mapa, pero aun así es fácil moverse por Verona porque está todo señalizado. Para llegar hasta nuestro siguiente destino pasamos por Sant’Anastasia, una iglesia de estilo gótico que descubrimos de casualidad pero que captó nuestra atención. Poco después llegamos a la Cattedrale Santa Maria Matricolare, la catedral de Verona, que se construyó sobre las ruinas de dos iglesias derrumbadas en el 1117 por un terremoto. Si se quiere visitar por dentro se debe pagar la entrada.

Seguimos caminando y pronto llegamos al Ponte Pietra, el único puente romano que sigue en pie en la ciudad y que cruza el río Adigio. Para mí fue un cambio brutal respecto a lo que habíamos visto hasta entonces de Verona. Me encantó el puente y me encantaron las vistas que había a lado y lado. A pocos metros a la derecha está el teatro romano, que como ya te expliqué mantiene en pie algunas de sus zonas originales y desde arriba del todo deja disfrutar de unas vistas inmejorables.

Puente de piedra de Verona
Puente de piedra de Verona

Después de esto retrocedimos un poco y subimos unas escaleras que llevaban hasta el Castel San Pietro. Castillo, lo que se dice castillo, vimos más bien poco. Su fachada estaba cubierta por andamios porque lo están (o estaban, según cuándo leas esto, yo hablo de noviembre 2016) remodelando, pero las vistas desde arriba también eran preciosas. Eso sí, más vale que tengas buenos pulmones y unas piernas bien preparadas, porque a nosotros nos costó una barbaridad llegar hasta arriba. Además, como había llovido, el suelo estaba mojado y lleno de barro y para subir no tanto, pero para bajar yo podría haberlo hecho perfectamente patinando. ¡Qué difícil fue llegar hasta abajo sin terminar en el suelo!

Empezaba a anochecer y faltaban solo un par de horas para que saliese el tren de vuelta a Venecia, así que tal y como estaba previsto comenzamos a caminar hasta la estación pero por un camino distinto al que habíamos seguido en la ida. No volvimos a cruzar el Ponte Pietra sino que bordeamos el río hacia abajo por el otro lado. Ya de noche vimos el Ponte Garibaldi y el Ponte della Vittoria, pero no cruzamos al otro lado hasta que no llegamos al Ponte di Castelvecchio. Allí también está el Museo de Castelvecchio, pero no entramos porque el tiempo no nos lo permitió. Pese a eso me pareció muy bonito su exterior con ese toque anaranjado por la iluminación y me alegré de haber elegido ese camino para la vuelta.

Mis piernas y mis pies pedían reposo y desde ahí todavía nos quedaban 20 minutos hasta la estación, además de una noche larga en Venecia. En mi cabeza empezaba a sonar con fuerza la idea de que igual la señora de la estación tenía razón: Esa media hora caminando por la mañana era mejor hacerla en autobús. Pero viéndolo ahora, después de mucho descanso, quizá no fue tan malo. Caminar es sano y callejear por una ciudad es simplemente genial.

Autor entrada: Judith G. Noé

3 thoughts on “Descubre Verona en una escapada de un día

    Roberto Rodriguez

    (19 noviembre, 2016 - 8:32 pm)

    Bonito relato y fotos! Es verdad que hemos recorrido casi lo mismo! Y en el mismo orden, más o menos. Saludos!

      Judith G. Noé

      (19 noviembre, 2016 - 8:56 pm)

      La mayor diferencia creo que es (si no me equivoco) que tú empezaste por el castillo y yo apenas pude verlo por dejarlo para el final!

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