Iglesia de San Antonio de Oporto

Descubre Oporto en dos días

A estas alturas sabes perfectamente que vivo haciendo locuras y ahora quiero contarte la mayor de ellas: Oporto. Igual piensas que el párrafo que voy a escribir es una demostración de que se me ha ido la cabeza y me he olvidado por completo de que lo que quiero que conozcas es la ciudad. Pero te digo desde ya que no es así, solo quiero ponerte en situación.

Después de seis días en Madrid en los que dormimos más bien poco porque lo único que nos interesaba a mis amigas y a mí era sacar nuestra vena ‘frikifan’ y disfrutar al máximo un concierto y unos días juntas, una noche de viernes cogimos el coche y comenzamos la segunda parte de nuestra locura. Llegamos a Oporto a las seis de la mañana e inmersas en nuestras ‘yo’ frikis, nos convencimos a nosotras mismas de poder llevar la misma vida que los cantantes que nos habían llevado hasta Portugal. Desayunamos en el hotel más lujoso de la zona y después de las horas de coche que ya llevábamos, condujimos 140km más entre ida y vuelta tres veces en dos días –nuestro destino era Amarante–. Pero después de dos días en los que casi podíamos parecer muertos vivientes y un nuevo concierto, todavía tuvimos dos días más para conocer la ciudad.

Igual que me pasó con Toulouse y con Bruselas, no recuerdo el orden en el que visitamos las cosas. De hecho, como viaje locura que era, creo que no llevábamos ningún planning preparado. Pero si pienso en esos días la primera cosa que me viene a la mente es la Librería o Livraria Lello. Está considerada como una de las librerías más bonitas del mundo y aunque hay rumores de que algunas escenas de Harry Potter se rodaron allí, creo que no fue así y que solo le sirvieron de inspiración a la autora. Pero lo cierto es que independientemente de que eso sea así o no, es una librería muy bonita, hecha de madera, y que tiene unas escaleras majestuosas que llevan hasta el segundo piso.

Libreria Lello de Oporto
Libreria Lello

Cerca de allí están la Iglesia de los Clérigos y la Torre de los Clérigos, que según de qué lado la mires parece que sea solo una torre de 76 metros, a la que por supuesto se puede subir para observar la ciudad desde otra perspectiva. Y hablando de iglesias, también se pueden visitar la Iglesia de San Francisco y la Iglesia de San Ildefonso, además de otras algo menos importantes como la Iglesia do Carmo y la Iglesia de San Antonio. Por otro lado, en el centro histórico está la Catedral de Oporto o Sé do Porto, uno de los monumentos más antiguos de la ciudad y el mayor símbolo religioso de ésta.

Torre de los Clérigos de Oporto
Torre de los Clérigos de Oporto

Caminando, porque aunque tuviésemos coche así es como vimos esta ciudad portuguesa, llegamos hasta la Praça da Liberdade, en la que se encuentra el ayuntamiento. Y en nuestros paseos nos encontramos con varias cabinas de color rojo al más puro estilo londinense. Pero aparte de esto, una y otra ciudad no tienen mucho más en común. Oporto es una ciudad en la que se pueden ver grandes contrastes entre las zonas más ricas y las más pobres. Entre las partes más nuevas y cuidadas y las más viejas y abandonadas, con sus calles y casas que parecen las favelas de Brasil.

Pero aunque podría decirte mil cosas que me transmitió Oporto, voy a centrarme de nuevo y a contarte lo que visitamos. Por esta ciudad pasa el río Duero y lo cruzan seis puentes, pero el más famoso es el Puente Don Luis I. Comunica Oporto con Vila Nova de Gaia, el pueblo vecino, y lo que más destaca de él es sin duda el arco de hierro que tiene en el centro. Ya que te estoy hablando del río, te diré que nosotras no dudamos en subirnos a uno de los barquitos que te llevan hasta la desembocadura, pasan por debajo de los puentes y te dejan disfrutar desde el agua del barrio de la Ribeira, un barrio antiguo y colorido que sin duda os gustará. Aunque, por si lo dudabas, a mí personalmente me gustó la ciudad en sí..

Crucero por el río Duero en Oporto
Crucero por el río Duero

Después del ratito navegando nos fuimos a una bodega en la que había cata de vinos. Si fuimos capaces de creernos ricas y desayunar como unas reinas el primer día, está claro que también pudimos meternos en el papel de esos expertos que diferencian los vinos con tan sólo olerlos o mirarlos. No se nos dio muy bien… pero fue divertido intentarlo.

Por último voy a hablarte de dos sitios más. Uno es el Jardín del Palacio de Cristal, un parque grande y bonito desde el que disfrutar de grandes vistas del río. El otro es el estadio do Dragão, en el que juega el FC Porto, pero no hace falta que seas seguidor del fútbol para ir hasta allí. El estadio es precioso, las vistas al atardeces desde sus alrededores también, pero además está pegado a un centro comercial al que puedes ir si queréis hacer unas compras.

Sin duda creo que sacamos buen rendimiento a nuestros días allí, porque además estos viajes 2×1 son de los que más me gustan. Pero creo que no lo aprovechamos al máximo porque nos dejamos por ver sus playas. Aunque mirándolo por el lado bueno, ese es un motivo perfecto para volver a una ciudad que nos regaló unos días maravillosos.

Autor entrada: Judith G. Noé

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