Canal principal de Burano, Venecia

Excursión a Murano y Burano, las islas más pintorescas de Venecia

Cuatro días en Venecia dan para mucho y por lo tanto da tiempo a visitar más lugares que la propia isla. El domingo –tercer día de viaje– nos fuimos a Verona, pero el día de antes lo habíamos dedicado a visitar las islas venecianas: Murano y Burano.

Cómo llegar a Murano y Burano:

Murano está a tan solo 1 kilómetro de Venecia y se puede llegar hasta allí en un pequeño –o no tan pequeño– trayecto de vaporetto, el barquito autobús que transporta a locales y turistas por la ciudad y sus alrededores. Si se sale desde el norte de la isla son solo 10 minutos de viaje, pero si como hicimos nosotros se parte de San Zaccaría, una parada al sur de Venecia, el camino es de 40 minutos. A la otra isla, Burano, se llega en otro paseo en barco desde la parada del Faro de Murano, esta vez de 20 minutos aproximadamente. En cuanto a las rutas… no había rutas, y mucho menos en Burano, porque lo mejor que tiene esa isla es el conjunto de sus edificios.

Qué ver en Murano:

Primero fuimos a Murano y aunque tiene bastantes iglesias por visitar, creo que no vimos ninguna. Esta isla es famosa por la fabricación de vidrio, así que nosotros preferimos pasear por los alrededores del canal principal, que divide la isla, y mirar todos los escaparates que mostraban pequeños y grandes objetos hechos con este material. Además, en algunas partes te dejan ver demostraciones del proceso de fabricación, aunque por falta de tiempo nosotros no pudimos presenciarlas. Esto, hay que decir, fue después de perdernos y caminar por las calles de su interior, todas ellas muy solitarias.

Comimos espaguetis en un restaurante que encontramos junto al canal y con los estómagos llenos continuamos paseando. Sacamos fotos de los edificios, pintados de colores rosados pero no demasiado llamativos, y también de la Cometa di Vetro, una escultura de vidrio azul situada cerca del Ponte Longo. Y después nos dirigimos al faro, donde hay una parada de vaporetto con el mismo nombre que te lleva a Burano.

 

Qué ver en Burano:

Con nuestros gorros, bufandas y nuestros abrigos bien abrochados para protegernos del frío polar que hacía –vale, reconozco que con esto del tiempo puedo ser un poco exagerada, pero de verdad hacía mucho frío–, bajamos del vaporetto y nos adentramos en Burano. Si en Murano lo famoso es el vidrio, en las calles de Burano hay pequeñas tiendecitas artesanales donde los residentes venden sus trabajos manuales de encaje de hilo.

Es cierto que Burano tiene la iglesia de San Martín, pero como ya he dicho en la introducción lo más bonito y especial de esta isla pintoresca de la laguna de Venecia son sus edificios y fachadas: todos ellos están pintados de colores vivos y llamativos y ese es el mayor atractivo que tiene. Así, simplemente caminamos por el borde del canal más amplio de la isla, que se puede cruzar por varios puentes que van de lado a lado.

Pese a que el tiempo no acompañaba, porque además del frío estaba muy nublado, mirásemos donde mirásemos era precioso. Teníamos casas verdes, amarillas, rosas, rojas, azules y de todos los colores por todos lados y muchos turistas se sacaban fotos igual que hacíamos nosotros. A mí, al menos, me pareció tarea imposible guardar el móvil en el bolso.

Isla de Burano
Isla de Burano

Si en España en noviembre anochece pronto, en Venecia anochece todavía antes. Así que muy a nuestro pesar tuvimos que eliminar la idea de terminar la ruta en Torcello, la otra de las islas más conocidas de Venecia. Nos hacía ilusión ir porque además no tiene nada que ver con las dos en las que sí estuvimos, o al menos eso dicen las fotos que he visto de ella. Pero con el frío que hacía y habiéndonos quedado prácticamente sin luz decidimos poner punto y final a la excursión y coger un vaporetto de vuelta a Venecia.

Autor entrada: Judith G. Noé

2 thoughts on “Excursión a Murano y Burano, las islas más pintorescas de Venecia

    Jacintº

    (2 diciembre, 2016 - 2:51 pm)

    Cuanto colorido! es fantástico. En mi viaje a Venecia teníamos previsto visitarlos y al final tuvimos que marchar antes de lo previsto sin poder ver ninguno de los dos. Una lástima! Un abrazo! 🙂

      Judith G. Noé

      (3 diciembre, 2016 - 12:02 am)

      Pues si, es una pena tener que sacrificar algunos de los lugares que se tenía planeado visitar sea por el motivo que sea. Pero oye, nunca está de más tener una razón como esa para volver. Gracias por leerme. Un beso! 🙂

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