Barrio de Greenwich, Londres

Greenwich, el barrio para los que quieren más de Londres

Cuando viajamos a Londres por primera vez tendemos a visitar los sitios más turísticos de la ciudad como son el London Eye, el Tower Bridge o Piccadilly Circus. Además, solemos fotografiarnos junto a una de sus muchas cabinas rojas y si de fondo sale el Big Ben mejor que mejor. Pero Londres tiene mucho que ofrecer tanto a esas personas como a los que ya hemos estado en la capital inglesa en más de una ocasión o simplemente tenemos ganas de conocerla mejor. Por eso he decidido hablarte aquí de Greenwich: un barrio alejado de las zonas más concurridas de la ciudad pero que tiene muchos sitios interesantes a los que hacer una visita.

Cómo llegar a Greenwich:

Para llegar hasta allí se pueden utilizar varios medios de transporte. Además de en coche, del que no disponemos muchas personas allí, se puede ir o bien en barco en un paseo de 20 minutos desde el embarcadero de Westminster o bien en metro y DLR. La parada en la que hay que bajarse es Cutty Sark, aunque nosotras bajamos en la parada Greenwich, en la que nos encontramos un techo un tanto especial al salir: estaba lleno de bicicletas.

Bicicletas Greenwich
Bicicletas Greenwich

Qué ver en Greenwich:

Si se quiere visitar todo lo que hay en el barrio y se utiliza esa parada, la vuelta es un poco más grande. Así que nosotras no pudimos verlo todo, porque no teníamos pensado dedicarle el día entero. Pasamos por el Greenwich Market, un mercadillo situado en Durnford Street que cuenta con más de 200 años de historia. En él se pueden comprar frutas y verduras, comidas de diferentes partes del mundo ya preparadas u objetos artesanales. Pero decidimos sacrificar el Cutty Sark, uno de los barcos más famosos de la marina mercante de Reino Unido que transportaba té desde China, y el Old Royal Naval College, sede de la universidad y antigua residencia real.

Después de pasar por el mercado continuamos hasta llegar al Museo Marítimo Nacional, en el que se pueden contemplar más de dos millones de objetos tales como mapas y obras de arte que mucho tienen que ver con el mar. Como todos los museos de Londres, la entrada es gratuita y está abierto de 10:00h a 17:00h. Pero no solo se pueden ver cosas dentro, sino que a los alrededores del museo se pueden ver esculturas como por ejemplo la de una botella de cristal dentro de la que hay un barco. A mí me gustó mucho porque aunque había visto figuritas como esa, nunca la había visto tan grande. Por otro lado, junto al museo está la Queen’s House, un edificio que fue residencia real y que más tarde se convirtió en un hospital.

Museo marítimo Nacional de Londres, en Greenwich
Museo marítimo Nacional de Londres

Seguimos caminando en dirección al Real Observatorio de Greenwich y quedamos impresionadas con las vistas desde arriba. En ese lugar se encuentra el meridiano cero, es decir, el punto desde el que se empieza a medir cartográficamente la longitud. A la entrada hay un reloj magnético que marca la hora de Greenwich y rige la hora del resto del mundo. Debajo de él se indican las unidades de medida de Reino Unido, que son las pulgadas, los pies y las yardas. La entrada al museo es gratis, aunque para visitar algunas partes se debe pagar. Y debo advertirte que sacar fotos es algo complicado porque hay decenas de personas que esperan su turno para apretar el botón de su cámara e inmortalizar el lugar y el momento. Por supuesto, nosotras no fuimos menos y esperamos pacientes para sacar nuestras propias fotos sin desconocidos de por medio.

Como te decía las vistas una vez subes la pendiente que te lleva hasta el Observatorio son magníficas. Personalmente estoy acostumbrada a los miradores de Barcelona desde los que se ve el mar o incluso a algunos que están en lo alto de las montañas. Pero la panorámica que ofrece Greenwich me pareció muy diferente a lo que había visto hasta entonces. A los pies está el Parque de Greenwich, una enorme explanada de casi 50 hectáreas cubierta por un césped muy verde y sobre la que se sitúan algunos de los monumentos de este barrio londinense. Al fondo, el Old Royal Naval College y el río Támesis. Dicen que cuando está despejado se llega a ver incluso la Catedral de Saint Paul, aunque el día que fuimos nosotras estaba el cielo encapotado.

Vistas desde Greenwich , Londres
Vistas desde Greenwich

Con esto dimos por finalizada nuestra visita a Greenwich y pusimos rumbo al metro por el mismo camino que habíamos seguido a la ida. Recuerdo que de ahí nos fuimos a Notting Hill, el famoso barrio de las fachadas de colores, y paseamos durante un rato por el conocido mercado que hay en sus calles. Eso no era tan desconocido para nosotras como lo que acabábamos de ver un rato antes, pero tampoco está de más pasear por lugares que aún concurridos tienen algo que los hace especiales. Aunque sinceramente… para mí Londres es bonito, mágico y especial de norte a sur y de este a oeste.

 

Autor entrada: Judith G. Noé

4 thoughts on “Greenwich, el barrio para los que quieren más de Londres

    unachicatrotamundos

    (23 diciembre, 2016 - 3:13 pm)

    No conocía este lugar, he ido a Londres pero con tu post me doy cuenta de todo lo que me dejé de visitar… Muchas gracias por tu entrada, me ha gustado mucho. Que pases muy buenas fiestas y feliz año nuevo 2017.
    Un abrazo!!

      Judith G. Noé

      (23 diciembre, 2016 - 3:28 pm)

      Es que Londres es una ciudad inmensa. Yo estuve viviendo en Inglaterra tres meses y muchos fines de semana iba a Londres, pero aun así sé que me quedan muchas cosas por ver allí. Me alegro mucho de que te haya gustado el post y me hace mucha ilusión saberlo. Felices fiestas para ti también, un beso! 🙂

    paleogourmete

    (24 diciembre, 2016 - 1:38 am)

    Yo estuve hace unos años y sí que vi el Cutty Shark Pedro curiosamente al día siguiente se quemó. Supongo que lo reconstruyeron. Muy interesante, sobre todo si al final hacemos el cambio horario y vamos con la hora de Greenwich.

      Judith G. Noé

      (24 diciembre, 2016 - 2:30 am)

      Pues tuviste suerte entonces de poder verlo! Es una lástima que pasen estas cosas y se tengan que reconstruir estatuas o edificios, con lo bonito que sería poder ver los originales. Pero bueno, no queda otra que conformarse con las reconstrucciones. ¡Gracias por leerme y felices fiestas!

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