Roma por la noche

Viviendo al máximo Roma en 4 días (II)

Como viste en el primer artículo sobre Roma –si no puedes verlo ahora– solo pude hablarte de los dos primeros dos días que pasé en la ciudad italiana porque fue tanto lo que vimos que, de no ser así, me habría quedado un post eterno. Pero aquí estoy, dispuesta a contarte cómo fue la segunda parte del viaje y en qué empleamos el tiempo para que te sirva a ti para preparar tu escapada a esta capital. ¿Quieres saber todo lo que visitamos y cómo montar un itinerario de cuatro días en Roma?

Día 3:

El tercer día en Roma lo comenzamos volviendo otra vez al Colisseo, pero en esta ocasión para visitar su interior. Personalmente me pareció mejor visita que la que hicimos al foro, y creo que tuvo mucho que ver el hecho de saber que en el interior de este anfiteatro que data del siglo I se vivieran grandes luchas entre gladiadores. De hecho, incluso agradecí haber estudiado latín años atrás porque eso me ayudó a conocer mejor la historia de todo lo que visitamos.

Cuando terminamos de verlo cogimos el metro hasta el Vaticano y tras pasar el control pertinente –que no me esperaba yo tener que pasar uno fuera de un aeropuerto– entramos a la Piazza San Pietro. Observamos desde allí los diferentes edificios desde el interior y no nos quedó otra que conformarnos con eso porque ese día la basílica estaba cerrada al público.

Después continuamos nuestra ruta y nos dirigimos al Castillo de Sant’Angelo, una fortaleza situada junto al río Tiber que, para mí, no resultó ser nada del otro mundo. Nos acercamos al Puente Sant’Angelo para hacer alguna que otra foto y seguimos caminando por la orilla del río hasta llegar al Puente Regina Margherita. Sabíamos que teníamos que cruzarlo, pero en lugar de eso decidimos ir por la Via Cola di Renzo en busca de algo para comer… ¡Y en la acera izquierda nos encontramos con el local que hace la pizza más buena del universo! No recuerdo su nombre, pero era una tiendecita que servía trozos de pizza –podías elegir entre un millón diferentes– a peso y tenía una barra chiquitita en la que sentarse a comer justo delante. De verdad… ¡increíble!

Retrocedimos el trozo caminado y entonces sí pasamos al otro lado del puente hasta que llegamos a la Piazza del Popolo, en la que se encuentran cosas como la Fontana del Nettuno o la Fontada Della Dea di Roma. Después nos dirigimos hacia el parque de Villa Borghese y cogimos mucho aire antes de subir las infinitas escaleras que dan acceso al recinto desde la plaza en la que estábamos. Como te conté en su momento, Villa Borghese es un parque enorme en el que hay desde fuentes hasta palacios y museos y que a mí me encantó. Y después de disfrutar de unas increíbles vistas al atardecer desde uno de sus miradores deshicimos el camino que habíamos hecho previamente junto al río Tiber, pero por el otro lado. La verdad es que el paisaje que teníamos delante también era súper bonito –puedes verlo en la foto de portada–, porque se veía el río con sus puentes y demás iluminados al anochecer.

Villa Borghese
Villa Borghese

Llegamos hasta el Panteón, uno de los sitios que más ganas tenía de ver y que me dejó más impresionada incluso de lo que esperaba. Este templo circular construido en el siglo II y sobre todo su cúpula me parecieron sencillamente preciosos. Después vimos la Piazza Navona, una plaza de estilo barroco que está llena de edificios y monumentos que la convierten en una de las plazas más famosas de la ciudad. Tras esto ya nos quedaban pocas cosas por visitar, pero nos compramos un helado para reponer fuerzas antes de llevar a cabo la última parte del itinerario.

Pasamos por el Campo de’ Fiori, una placita en la que durante el día se monta un mercadillo en el que se venden alimentos y flores y en la que por la noche hay mucho ambiente gracias a sus terrazas. Después seguimos caminando y, aunque nuestra idea era ver la Iglesia del Gesú, nos la saltamos porque no nos dimos cuenta de que habíamos llegado. Y como nuestro dolor de pies y piernas ya hacía horas que se había hecho notar –de hecho nos levantábamos por la mañana y ya casi no podíamos movernos, y no exagero– decidimos que podríamos vivir sin verla. Así que ya solamente nos quedaba dar un último vistazo a la Piazza Venezia de noche y, por supuesto, al Colisseo. Siempre he pensado que los sitios así de bonitos tienen que verse tanto de día como de noche, porque la iluminación que tienen cuando todo está oscuro los hacen desprender una belleza que no tienen en otro momento del día.

Pantheon de Roma
Pantheon

Día 4:

El último día solo teníamos la mañana, así que lo que hicimos fue pasear por la zona cercana a nuestro hotel. Así, vimos diferentes iglesias, un parquecito en el que en realidad no había nada y el Cementerio del Verano. Y sé que para muchas personas visitar cementerios es extraño, pero hay muchos que merecen la pena por lo diferentes que son a lo que uno –o una en este caso– está acostumbrado. El de Roma, por ejemplo, tiene una parte al aire libre y otra subterránea. Nosotros vimos la que es al aire libre, que está dividida en una especie de barrios en los que se notan los diferentes cambios que ha sufrido Roma. Y además hay como pequeñas casitas, cada una de una familia diferente.

Con esto pusimos punto y final a un viaje de tres días y medio en Roma. Y aunque me hubiese gustado visitar el Circo romano, sé que para eso habría necesitado unas cuantas horas más en la ciudad. Caminamos infinitos kilómetros y sé que no podríamos haber aprovechado mejor el tiempo. Y tú, ¿creéis que lo podríamos haber organizado mejor?

Para que lo tengas todo más claro, aquí te dejo una infografía a modo de resumen.

Itinerario de cuatro días en Roma
Itinerario de cuatro días en Roma
Rincones secretos de las capitales europeas, de Viajando con Jud

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Autor entrada: Judith G. Noé

2 thoughts on “Viviendo al máximo Roma en 4 días (II)

    Alize

    (8 julio, 2017 - 12:53 pm)

    Bueno, no te preocupes… Como ya te dije yo estuve una semana y sentí que me faltó tiempo para ver muchas más cosas que me apetecía ver… Una verdadera lástima que no pudieses ver San Pedro por dentro, porque es espectacular. Pero oye, todo esto nos sirve como excusa para volver a Roma 😉
    ¡Besotes!

      Judith G. Noé

      (9 julio, 2017 - 3:24 pm)

      Cuando llegamos allí fue cuando nos enteramos de que estaba cerrado ese día 🙁 pero eso mismo, todo sea por volver a Roma jajaja gracias por leerme, como siempre. Y por comentar 🙂

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